La
educación es un derecho humano y como tal debe proporcionarse con la más alta
calidad posible; es decir, con los profesionales más calificados, con las mejores
condiciones logísticas, metodológicas, tecnológicas y curriculares, con la
mejor infraestructura y con las pedagogías más adecuadas a las necesidades y
particularidades de este Siglo.
Llama
la atención que mientras en otros lugares del mundo se habla de tecnología y de
un nuevo paradigma educativo en América Latina parecemos estar lejos de la meta
propuesta por la UNESCO para el 2015; será difícil universalizar la educación
primaria considerando los pocos recursos, las crisis sociales y las prioridades
de los políticos, que en muchos casos se concentran en el propio beneficio y no
en el desarrollo social y económico.
Más
allá de universalizar el acceso, creemos que la educación debe buscar la equidad, el logro académico
significativo para la vida y la pertinencia de contenidos. En este sentido, rescatamos la importancia de
la creación de centros preescolares donde los niños puedan iniciar su educación
a temprana edad. Esto dará la
posibilidad a sus madres o encargadas de incorporarse a la fuerza laboral y
así, mejorar el ingreso familiar, ya que la pobreza se relaciona con la
deserción escolar. Además promoverá la
interacción con otros niños y niñas en un ambiente seguro y menos violento.
La
educación debe ser permanente y motivadora, sin importar edad, sexo, etnia o
procedencia. Definitivamente existe un cambio radical en las necesidades de
aprendizaje pero también en las oportunidades para lograrlo, la globalización
de la información y las posibilidades de su difusión promueven nuevos retos en
la formación profesional; la actualización se convierte en una necesidad porque
cada individuo debe buscar su capacitación.
La cantidad de información es enorme, por eso se deben desarrollar
habilidades para auto capacitarse y seleccionar la información de mejor calidad
requerida.
El E-Learning parece ser la respuesta clave a estas necesidades,
siempre y cuando se reduzca la brecha de acceso a la tecnología a las comunidades
con menos recursos y se propicien condiciones de vida dignas y apropiadas para
el estudio.
Tal
y como se afirma en el documental “Conectividad y Desarrollo de Pueblos
Indígenas en las Américas”, las personas pueden usar la tecnología en formas creativas y efectivas
para promover prosperidad económica con equidad, democracia con justicia
social, y ayudar a la realización del potencial humano de manera integral. Sin
embargo, muchas experiencias recientes han demostrado que proveer únicamente
conectividad no es suficiente para contribuir al desarrollo.
Autores de esta publicación: Gréttel Aguilar, Francisco Jiménez, Susana Morales
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