miércoles, 19 de septiembre de 2012

A modo de cierre


La educación es un derecho humano y como tal debe proporcionarse con la más alta calidad posible; es decir, con los profesionales más calificados, con las mejores condiciones logísticas, metodológicas, tecnológicas y curriculares, con la mejor infraestructura y con las pedagogías más adecuadas a las necesidades y particularidades de este Siglo.
Llama la atención que mientras en otros lugares del mundo se habla de tecnología y de un nuevo paradigma educativo en América Latina parecemos estar lejos de la meta propuesta por la UNESCO para el 2015; será difícil universalizar la educación primaria considerando los pocos recursos, las crisis sociales y las prioridades de los políticos, que en muchos casos se concentran en el propio beneficio y no en el desarrollo social y económico.
Más allá de universalizar el acceso, creemos que la educación  debe buscar la equidad, el logro académico significativo para la vida y la pertinencia de contenidos.  En este sentido, rescatamos la importancia de la creación de centros preescolares donde los niños puedan iniciar su educación a temprana edad.  Esto dará la posibilidad a sus madres o encargadas de incorporarse a la fuerza laboral y así, mejorar el ingreso familiar, ya que la pobreza se relaciona con la deserción escolar.  Además promoverá la interacción con otros niños y niñas en un ambiente seguro y menos violento.
La educación debe ser permanente y motivadora, sin importar edad, sexo, etnia o procedencia. Definitivamente existe un cambio radical en las necesidades de aprendizaje pero también en las oportunidades para lograrlo, la globalización de la información y las posibilidades de su difusión promueven nuevos retos en la formación profesional; la actualización se convierte en una necesidad porque cada individuo debe buscar su capacitación.  La cantidad de información es enorme, por eso se deben desarrollar habilidades para auto capacitarse y seleccionar la información de mejor calidad requerida. 
El E-Learning parece ser la respuesta clave a estas necesidades, siempre y cuando se reduzca la brecha de acceso a la tecnología a las comunidades con menos recursos y se propicien condiciones de vida dignas y apropiadas para el estudio.
Tal y como se afirma en el documental “Conectividad y Desarrollo de Pueblos Indígenas en las Américas”, las personas pueden usar la tecnología en formas creativas y efectivas para promover prosperidad económica con equidad, democracia con justicia social, y ayudar a la realización del potencial humano de manera integral. Sin embargo, muchas experiencias recientes han demostrado que proveer únicamente conectividad no es suficiente para contribuir al desarrollo.  



Autores de esta publicación: Gréttel Aguilar, Francisco Jiménez, Susana Morales

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